Esta mañana he ido a uno de esos bancos que luchan por su supervivencia, a hacer un ingreso, fruto de mis ahorros, y de las mordidas o comisiones que genero por las compras de casa (es broma).
Al decirle a la empleada que quería hacer un ingreso, me ha contestado toda preocupada, diciéndome “que no tienen caja, y tampoco manejan dinero”, como si hacer un ingreso en ¡un banco!, fuera un atentado contra el orden natural de las cosas…
Tras decirle que quería ingresar un talón bancario, ha contestado “que eso sí, que papel sí, pero no dinero”, y, en su caso, me ha remitido a otra oficina del mismo banco, a un kilómetro de distancia, más o menos. (Ando renqueando y cojeando, como consecuencia del ictus que sufrí, tengo dificultad para utilizar el transporte público, etc.).
¡Qué país, qué paisaje y qué paisanaje, como diría el gran Unamuno!
¿Sirve para algo el Banco de España…?
Cómo es posible que no exija a los bancos la realización de las funciones propias de su oficio: tener un servicio de caja, abierta al público todos los días laborables, y varias horas al día, poder hacer ingresos o retirar dinero en efectivo, de tus propios depósitos, etc.
Otro banco del que soy cliente, tiene dos oficinas cerca de casa… A una procuro no acudir nunca, pues aparte de que no hay caja, ni manejan dinero, como reza un letrero en la puerta, para aviso de los impertinentes clientes, solo se dedican a labores comerciales, y en cuanto entras por la puerta, estás perdido, pues intentan “venderte” tu propio entierro, un seguro de vida, que tiene usted muy mala pinta, don Ramiro, el clásico seguro del hogar, y hasta un seguro que le garantice que no le van a robar en los cajeros, o que tu banco tampoco te va a hacer una faena.
La otra sucursal, que sí tiene caja, también anuncia en la puerta que solo está operativa dos o tres días a la semana, y en un horario muy restringido, de unas pocas y escasas horas.
¡Vamos, que es más difícil operar allí, que te reciba Pedro Maduro Sánchez en la Moncloa!
En otras palabras, y repito:
¿Sirve para algo el Banco de España…?
¿No sería preferible poner allí un hotel de siete estrellas como los de Abu Dabi…?
Y enviar al paro a una buena parte de su plantilla, prejubilarla, etc., pués, al fin y al cabo, la política monetaria depende directamente de los masones y corruptos de Bruselas.
Ramiro Grau Morancho
Académico, jurista y escritor